Amanda, hoy más que nunca poseía una mirada perdida, era fácil intuir que había llorado a mares. El día de ayer, Manuel se había marchado sin dejar ningún rastro de él, ni siquiera un escrito para Amanda, ésta sabía que pasarían años hasta que sus miradas se volvieran a encontrar, y aún peor, quizás ya sería tarde.
Amanda y Manuel respiraban el mismo aire, reían, titubeaban, sollozaban, en un mismo instante, disfrutaban cada segundo, cada minuto y cada cinco minutos se robaban un beso, un beso eterno.
Se fue, se fue Manuel, nuestra sonrisa ancha, se fue, no volverá, se fue Manuel arrastrando nuestras sonrisas anchas.
Manuel, ¿Adonde fuiste?, ¿Por qué dejaste Amanda?, ¿Fueron ellos?
Amanda, hoy más que nunca poseía una mirada perdida, era fácil intuir que había llorado a mares.
Para André.
Hace 17 años
